Márcia Batista Ramos – Revista Kilómetro Cero
Ella, poeta de las aguas, se vale de la memoria para invocar y conjurar. Desde su poesía, armada en una particular “prosa poética”, nos advierte de esos días grises que van a repetirse eternamente. Sabe de la nostalgia interior de las fotografías, donde las voces otoñales surcan los labios silenciosos de la infancia ida, y los sueños vienen envueltos en su camisón de niebla a bañarnos las mejillas… Aun así, sus duendes insisten en lanzar señales de humo desde el sótano de la existencia, donde el tiempo viste zapatos de charol rojo y lleva un astrolabio colgado en el pecho… Ella, la poeta de agua, recoge entonces sus nenúfares; sabe ─y así lo dice─ que no hay espacios para la redención. Y como la Pizarnik, también escribe poemas…
Reminiscencia
No comas frutas verdes, te va a doler la barriga. No pruebes frutos que no conoces, pueden ser venenosos… Colosales locuacidades, repiqueteante austeridad, profunda y sistemática incomodidad poblando los días grises de la niña y de las futuras generaciones.
Por los siglos de los siglos…