Tere Lorenzoni y la alfarería – Revista Kilómetro Cero – revistakm0.com

Con las manos húmedas de barro acuoso, el alfarero en su torno eleva su ánfora, su maceta, su olla. De mi parte, honro esa tarea, la tomo y la visualizo en una construcción estética. Me empodero de esa estructura en crudo y reconvierto su esencia… Corto, pego, ensamblo, coso, ahueco, aliso en una tarea lúdica y por demás atractiva. La arcilla es única desde su textura y plasticidad… Los mimos en su mientras tanto, los cuidados, el secado y demás. Y ya la ‘obra’, entendiendo el encanto de su lenguaje. Busco la intención, mas lo importante es el mensaje y el susurro que genera a los oídos y al corazón del espectador. Personajes con un dejo de simpatía se llaman entre ellos a formar parte de un grupo escultórico, cambiante y recreado. Sorpresa con los resultados… Diálogo y más diálogo. Arte…
¡Qué maravilla!